🍽️ Carta digital del restaurante
Un soporte en cada mesa con el QR de la carta. Se limpia con un paño, no se dobla y no hay que reimprimir plastificados cada temporada.
Pega tu enlace y descarga el objeto en 3MF a dos colores, listo para tu impresora 3D. Soporte de mesa, llavero o placa de pared. También en PNG y SVG. Gratis y sin registro.
La carta del restaurante, tu ficha de reseñas de Google, tu Instagram, tu web…
Si escribes solo el dominio le añadimos https://.
La contraseña queda escrita dentro del código: no dejes el objeto a la vista de la calle.
Preparando la vista 3D…
Arrastra con el ratón para girarlo · rueda del ratón para acercar · los dos colores que ves son los que llevará el archivo.
🔒 100 % privado — el código, la vista 3D y el archivo se generan dentro de tu navegador. Ni el enlace, ni la contraseña del wifi, ni tu logo se suben a ningún servidor.
En el objeto impreso el logo se convierte en una silueta de un solo color, porque el relieve no puede tener varios colores.
Cuanto más grande, más fácil de escanear. El aviso de abajo te dice si los cuadraditos se quedan pequeños para tu enlace.
La carta del restaurante, tu ficha de reseñas de Google, tu Instagram o tu web. También puedes generar el QR del wifi del local escribiendo la red y la contraseña. No hace falta registrarse: el código aparece mientras escribes.
Soporte de mesa, llavero con agujero para la anilla o placa para colgar. Ajusta el tamaño, añade el nombre de tu negocio en relieve y elige un color para la base y otro para el código. Lo ves girando en 3D antes de descargar.
El archivo 3MF ya lleva los dos colores dentro. Ábrelo en Bambu Studio, PrusaSlicer, OrcaSlicer o Cura y aparecerá con la base en un color y el código en relieve en el otro, listo para asignar cada filamento. También puedes bajar el STL o la imagen en PNG y SVG.
Lo mismo que hoy es una pegatina que se despega, impreso en 3D y con el nombre de tu negocio en relieve.
Un soporte en cada mesa con el QR de la carta. Se limpia con un paño, no se dobla y no hay que reimprimir plastificados cada temporada.
El soporte de mostrador clásico, con el nombre del negocio en relieve. Sube las reseñas sin tener que pedirlas de viva voz.
Una placa en la pared de la entrada con la red y la contraseña dentro del código. El huésped conecta apuntando con la cámara.
El QR a la galería de fotos, al grupo del evento o a la lista de regalos. Recuerdo y utilidad en la misma pieza, por céntimos de filamento.
Placa a la altura de los ojos con tu catálogo o tu Instagram. Se ve de día y de noche, y no se despega ni se decolora como una pegatina.
Un llavero con el QR al vídeo de montaje, al certificado o a la ficha del producto. Marca de fabricante incluida en la misma pieza.
Placa con el QR al horario, al timbre virtual o al formulario de cita. Sustituye al cartel impreso que se acaba estropeando.
Con nombre, emoji y colores a elegir. Un llavero con el Instagram o el Spotify de alguien es un detalle que se usa todos los días.
Un código QR impreso en 3D no es una imagen pegada sobre una pieza: es la propia pieza. Los cuadraditos oscuros del código se imprimen en relieve, un milímetro por encima de la base, y en un filamento de otro color. El resultado es un objeto sólido que se limpia, no se despega y que el móvil lee igual de bien que una pegatina —siempre que se respeten dos condiciones: contraste real entre los dos colores y cuadraditos suficientemente grandes.
El STL fue durante veinte años el formato de referencia de la impresión 3D, pero solo guarda la forma: ni colores, ni materiales, ni unidades. Para un objeto de dos colores eso obliga a exportar dos archivos, importarlos por separado y colocarlos a mano en la misma posición, con el riesgo de descuadrar el relieve respecto a la base.
El 3MF resuelve justamente eso. Es un formato moderno, abierto, y guarda dentro del propio archivo las dos piezas ya colocadas y con un color asignado a cada una. Al abrirlo en el programa de tu impresora —Bambu Studio, PrusaSlicer, OrcaSlicer o Cura— aparece el objeto completo con la base de un color y el código en relieve del otro, sin tocar nada. Por eso es la descarga principal de esta herramienta. El STL sigue disponible, en dos piezas y con instrucciones, para impresoras o programas antiguos.
Cada cuadradito del código se llama módulo. Cuanto más largo es el enlace, más módulos necesita el código y más pequeño sale cada uno para el mismo tamaño de objeto. Con una boquilla estándar de 0,4 mm, por debajo de 1,5 mm por módulo las esquinas se redondean, los módulos se tocan entre sí y el móvil deja de distinguirlos. La herramienta calcula esa medida en vivo y te avisa en rojo cuando te quedas corto: la solución siempre es la misma, agrandar el objeto o acortar el enlace. Un acortador de enlaces puede reducir un código de 41 módulos a 25, que es la diferencia entre un llavero que se lee y uno que no.
La combinación segura es base clara y código oscuro: blanco hueso con negro, crema con marrón oscuro, gris claro con azul noche. El código invertido (código claro sobre base oscura) lo leen la mayoría de móviles modernos, pero no todos los lectores antiguos, así que la herramienta te avisa cuando lo eliges. En altura, 1,2 mm de relieve es el punto dulce: por debajo de 0,8 mm el cambio de filamento puede quedar traslúcido y el contraste se pierde; por encima de 2 mm las paredes finas empiezan a despegarse.
Boquilla de 0,4 mm, altura de capa 0,2 mm y relleno del 15 % funcionan bien para los tres objetos. El soporte de mesa está diseñado como una cuña inclinada con la cara del código hacia arriba, así que no necesita soportes. El llavero y la placa son planos y se imprimen apoyados sobre la cama. Si tienes una impresora de un solo color, imprime igualmente el 3MF: en el programa de la impresora inserta una pausa a la altura de la base y cambia de filamento antes de que empiece el relieve. El efecto final es el mismo.
Los códigos que genera esta web son estáticos: el enlace va escrito dentro del propio dibujo del código. No pasan por ningún intermediario, no se registran en ninguna cuenta y seguirán funcionando dentro de diez años aunque esta página desaparezca. Los códigos QR de pago que caducan si dejas de pagar son los «dinámicos», que en realidad apuntan al servidor de la empresa que los emite y desde allí redirigen a tu enlace. Para un objeto físico que vas a imprimir y colgar en la pared, lo que quieres es un código estático.
Cada una está preparada para un caso concreto, con los ajustes ya puestos.
Para alojamientos, bares y oficinas. El huésped conecta apuntando con la cámara, sin dictar la contraseña.
Abrir la herramienta →El soporte de mostrador con el nombre de tu negocio en relieve. Incluye cómo encontrar tu enlace de reseñas.
Abrir la herramienta →Con agujero para la anilla. Para eventos, bodas, etiquetas de producto y regalos.
Abrir la herramienta →Ajustes, cambio de filamento a mitad de pieza y qué hacer si el código impreso no se escanea.
Leer la guía →El 3MF es el formato estándar de las impresoras 3D modernas. A diferencia del STL, guarda los colores dentro del propio archivo: al abrirlo en Bambu Studio, PrusaSlicer, OrcaSlicer o Cura verás la base en un color y el código en relieve en el otro, ya separados y listos para asignar cada filamento. Con un STL perderías esa información y tendrías que recolocar las piezas a mano. Aun así, puedes descargar los STL si tu impresora o tu programa son antiguos.
Sí, siempre que haya contraste real entre los dos colores y los cuadraditos sean suficientemente grandes. Por eso la herramienta calcula en vivo el tamaño de cada módulo en milímetros y te avisa si baja de 1,5 mm o si los colores que has elegido no contrastan lo suficiente. La recomendación es base clara y código oscuro, relieve de 1,2 mm y una primera prueba antes de imprimir una tanda.
Para el resultado de dos colores conviene un sistema multimaterial (AMS, MMU, cambiador de filamento). Si tienes una impresora de un solo color el objeto también funciona: imprime la base en un color, inserta una pausa a la altura de la base desde el programa de tu impresora y cambia el filamento antes de que empiece el relieve.
Entre 1 y 2 mm. El punto dulce es 1,2 mm, que es lo que usa la herramienta por defecto: suficiente para que el cambio de color sea limpio y para que se note al tacto, sin que las paredes se despeguen. Por debajo de 0,8 mm el cambio de filamento puede quedar traslúcido y el contraste se pierde.
Sí. Pega el enlace de tu carta digital, de tu ficha de Google (el enlace corto de «Pide una reseña» del perfil de empresa), de tu Instagram o de tu web. Cuanto más corto sea el enlace, menos cuadraditos tendrá el código y más grandes saldrán impresos, así que si tienes un enlace largo merece la pena acortarlo antes.
Cambia el tipo de contenido a «Wifi», escribe el nombre exacto de la red y la contraseña, y elige el tipo de seguridad (normalmente WPA/WPA2). El objeto impreso permite que un huésped conecte apuntando con la cámara, sin dictar contraseñas. Ten en cuenta que la contraseña queda escrita dentro del código: no lo dejes a la vista de la calle.
Sí, sube una imagen (un PNG con transparencia funciona mejor) o elige un emoji. En la imagen PNG o SVG sale a todo color; en el objeto impreso se convierte automáticamente en una silueta de un solo color, porque el relieve solo puede tener un color. Al añadir un logo, la corrección de errores del código sube al nivel máximo para compensar los cuadraditos tapados.
No. Todo se genera dentro de tu navegador: el código, la vista 3D y el archivo que descargas. Ni el enlace, ni la contraseña del wifi, ni el logo salen de tu dispositivo en ningún momento.
No hay registro, no hay cuenta y no hay coste. Y lo más importante: el código que genera esta herramienta es estático, es decir, el enlace va escrito dentro del propio código. No pasa por ningún intermediario, así que no caduca nunca ni deja de funcionar si esta web desaparece.
Boquilla de 0,4 mm, altura de capa 0,2 mm y relleno del 15 % van bien para los tres objetos. El soporte de mesa está diseñado con la cara inclinada hacia arriba para que no necesite soportes. El llavero y la placa son planos y se imprimen apoyados. Si el relieve queda con las esquinas redondeadas, prueba a agrandar el objeto o a acortar el enlace.